Las tarifas, a grandes rasgos
El aparcamiento del aeropuerto funciona por duración, con un primer tramo muy corto gratuito o simbólico y después una facturación por horas que se limita al día. A título indicativo, comprobado en septiembre de 2026:
| Duración | Tarifa indicativa | Uso |
|---|---|---|
| Menos de 30 minutos | gratis o ≈ 10 MAD | Dejar y recoger |
| 1 hora | ≈ 20 MAD | Esperar un vuelo retrasado |
| 24 horas | ≈ 70–80 MAD | Ida y vuelta en el día |
| 1 semana | ≈ 450–550 MAD | Viaje corto al extranjero |
Son órdenes de magnitud: el baremo se revisa periódicamente y el panel de la entrada es el que manda. El pago se hace en la máquina o en la caja antes de volver al vehículo, preferiblemente en efectivo.
Dejar y recoger: el buen reflejo
La zona delante de las terminales está pensada para parar, no para aparcar: los agentes hacen circular rápido, sobre todo por la tarde. Si viene a recoger a alguien cuyo vuelo acaba de aterrizar, recuerde que pasan de 30 a 60 minutos entre el aterrizaje y la salida de la sala. Es mejor esperar en el parking, con un mensaje acordado, que dar vueltas delante de la terminal.
Estancia larga: haga la cuenta antes
Para una semana, el parking oficial sigue siendo razonable comparado con los estándares europeos, pero no es insignificante. Merece la pena comparar dos alternativas:
- La ida y vuelta en traslado o taxi. Dos trayectos al centro cuestan entre 200 y 300 MAD, menos que una semana de aparcamiento, y no deja un coche al sol durante siete días.
- El parking vigilado de un hotel cercano. Algunos establecimientos a pocos minutos del aeropuerto ofrecen una fórmula de noche más aparcamiento, interesante cuando su vuelo sale a las 6 de la mañana.
Si devuelve un vehículo de alquiler, el aparcamiento de entrega lo prevé la empresa: siga la señalización de la agencia y no coja ticket en la entrada del parking público. Calcule un cuarto de hora para la revisión y guarde fotos fechadas del vehículo entregado.
Seguridad y sentido común
Los parkings están vallados y vigilados, pero la regla es la misma que en cualquier sitio: nada visible en el habitáculo, ningún GPS en el parabrisas, ninguna bolsa en el asiento trasero. En verano, el interior de un coche aparcado a pleno sol en Marrakech supera con creces los 60 °C: no deje aparatos electrónicos, cosméticos ni medicamentos dentro.